Versos con sabor añejo

Torbellinos de pasión

Cuanto quisiera morar en tu seno y en tu vientre
entre júbilo y desprecio de las leyes naturales,
para brotar cada día de tu cuerpo, de tu mente,
y entregarme a tus benditos encantos celestiales.

Dulces pestañas por las que tu mirada asoma
que de milagrosos pozos tomaste prestada,
profundos ojos que de escarcha brotan
nobles piélagos de furia derramada.

Déjame beber el agua de miel de tus labios,
dulces rivales del manantial lozano
que dibuja tu sonrisa placida y serena,
de sagrada luz que en tu rostro se refleja.

Sensuales nubes de ángeles en tu cintura flotan,
capricho de esbeltas ninfas que de tu esencia gozan.
Tierna fragancia de anís que en tu cuerpo germina
y mis sentidos adormece cada vez que suspira.

Mi flor de esperanza, blanca de luna,
torbellino de perseidas que a tu voluntad alumbran:
sométeme al hechizo de tu piel palpitante
y acúname al calor de tus brazos fugaces.

torbellinos de pasión

2 comentarios en “Versos con sabor añejo”

Deja un comentario